Los alérgicos padecerán una primavera suave

Las escasas lluvias de los pasados meses son las responsables de que la primavera sea suave para los alérgicos. No obstante, la contaminación ambiental también puede agravar muchos de los procesos.

Raquel Serrano

Las previsiones de afectación para los alérgicos son este año halagüeñas y se relacionan directamente con menores tasas de polinización, sobre todo de concentración de gramíneas, derivadas de las escasas lluvias que se han producido en los meses de otoño e invierno. Se espera pues que las concentraciones de polen de gramíneas sean de alrededor de 2.600 granos/m3, “un 24 por ciento menos que el pasado año”, ha señalado Francisco Feo, coordinador del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergia e Inmunología Clínica (Seaic), cuyos representantes han presentado en Madrid las previsiones de índices de polen para esta primavera.

No obstante, los especialistas también han advertido de que, a pesar de que los niveles de concentración de gramíneas serán leves y moderados, los síntomas pueden agravarse por la contaminación ambiental. De hecho, la mala calidad del aire en las ciudades ha incrementado de forma alarmante los casos de alergia respiratoria, según los datos de la Seaic.

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Reacción encadenada

La alergia al polen es la más frecuente entre la población española. Entre un 15-20 por ciento la padece. Entre los adolescentes, la cifra se dispara hasta el 40 por ciento.

Sin embargo, la alergia a pólenes, lo que se conoce como alergia estacional y que se presenta en los meses de mayo a junio, ha empezado a cambiar de perfil. “La alergia estacional se está convirtiendo en alergia perenne porque aparecen reacciones a otras plantas. Así, además de las reacciones a arizónicas, a principios del mes de abril aparece otra polinosis emergente: la del plátano de sombra, más habitual en ciudades y que afecta a un 20-30 por ciento de las personas. De mayo a junio aparecen las gramíneas y el olivo, y en verano hacen acto de presencia las quenopodiáceas, con una afectación similar a la del plátano de sombra. Pero es que, además, de junio a noviembre surgen unos pólenes muy alergénicos: los de las paritarias.

Sin duda, esta mayor afectación alérgica está directamente relacionada con la contaminación ambiental, ya que ambas situaciones se potencian. La alergia aumenta, incluso entre personas de edades más avanzadas, y es de mayor gravedad”, según Feo.

La alergia estacional está dando paso a la perenne, potenciada por la contaminación ambiental que hace que los pólenes sean másagresivos. El polen de la ciudad, según los alergólogos, es mucho más agresivo, pues la contaminación produce cambios en la estructura de las partículas y éstas tienen mayor capacidad de provocar sensibilización en el paciente, paso previo a padecer una alergia. “Se ha demostrado que en áreas con muchos vehículos la liberación de las sustancias proinflamatorias en los pólenes alergénicos es más del doble que en las zonas rurales con menos tráfico”.

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Eficacia a largo plazo

Para todas estas situaciones, y según José María Olaguibel y Arantza Vega, presidente y vocal de la junta directa de la Seaic, respectivamente, la vacunación preventiva es cada vez más efectiva y además se mantiene con los años. “La respuesta es a largo plazo, ya que, una vez que se ha retirado, no aparecen ni la expresión de síntomas ni el consumo de fármacos de rescate”, según Olaguibel.

No obstante, el profesional ha indicado que el paciente que presenta reacciones a varios tipos de alérgenos “dificulta la estrategia preventiva y terapéutica con inmunoterapia debido a que el manejo es más complicado”. Por ello, han hecho hincapié en la potenciación de los estudios alergológicos y de su conjunción con la presencia de otros factores, todo ello para “conseguir abordajes personalizados”.

El presidente de la Seaic ha explicado además que la rinitis afecta al 25 por ciento de la población europea, siendo el polen la causa en más del 80 por ciento de los casos. Asimismo, es muy común que los pacientes con rinitis alérgica tengan asociado asma y alergia a alimentos. Los costes económicos de su abordaje con terapia sintomática no son nada desdeñables: se calculan entre 300 y 700 euros mensuales, dependiendo de la gravedad del cuadro. “La terapia sintomática además no resuelve el proceso, por lo que suele mantenerse de por vida, mientras que la inmunoterapia es el único abordaje que puede modificar la evolución natural”.

La inmunoterapia ha demostrado su eficacia contra enfermedades alérgicas respiratorias, como el asma y la rinitis, y la alergia al polen, a los ácaros del polvo y al veneno de himenópteros. Se estudia su potencial aplicación para la alergia que producen ciertos alimentos.

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Fuente: Diario Médico.com

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