PRESENTACION AAEIAA 29/02/2012

Esta asociación quiere rendir un homenaje a la utopía. La misma surge de la necesidad de recorrer ese amplio camino en el entendimiento de determinadas patologías y procesos que bien pudieran tener relación con el deterioro del medio ambiente.

También surge de la incapacidad para dar respuestas terapéuticas adecuadas, eficaces y duraderas a una, cada vez más, ingente cantidad de personas que padecen eso que se ha convenido en llamar  “enfermedades ambientales emergentes” o de “sensibilización central” y otras no tanto pero cuya intensidad, y mayor incidencia y prevalencia están relacionadas con aquellos factores ambientales derivados de la exposición toxica a los mismos hasta el punto de no existir un agua en condiciones, una atmósfera exenta de contaminantes, un alimento que no contenga menos de una media de 15 pesticidas en su exterior,  un hogar libre de químicos, un lugar de trabajo sin riesgos de esa índole y otras.

La medicina actual se enfrenta a numerosos interrogantes, pero uno de los mayores retos supone dar cumplida estrategia a las enfermedades que antes citábamos. A pesar de toda su tecnología, de sus avances, de la acumulación de conocimientos y de su arsenal diagnostico, todavía es incapaz de dar una respuesta clara y contundente a las posibles causas de muchas  de ellas. Y cuando en esas pocas ocasiones  lo consigue se echan en falta mas recursos destinados a ello: personales, infraestructurales, administrativos y legislativos. Por que ¿Qué son la Fibromialgia, la Sensibilidad Química Múltiple, el Síndrome Electromagnético y la Fatiga Crónica -encefalomielitis mialgia-? No tenemos casi respuestas. Y si las tenemos siguen siendo parcelarias, incompletas y en ocasiones sesgadas.

Sin embargo ¿Por qué la OMS admite que el 60 % de las patologías degenerativas están relacionadas con el deterioro del medio ambiente? ¿Por qué hay cada vez más casos de infertilidad? Mas trastornos derivados de una alimentación repleta de calorías y aditivos; más alergias relacionadas no solo con los alergenos clásicos sino potenciados estos por partículas derivadas de la combustión de motores de gasolina y gasoil, más intolerancias alimentarias relacionadas con determinados alimentos elaborados, modificados o procesados en condiciones industriales determinadas y condicionadas por una industria, que en muchos casos se nos antoja consentida, y a la que jamás se le piden esfuerzos para demostrar la total garantía e inocuidad de sus productos. Las preguntas que muchos médicos nos hacemos pueden tener sus respuestas en la industria química; aquella que ha conseguido traspasar la prueba de la carga desde ella misma hasta el sujeto que dice padecer un trastorno derivado de la exposición a un determinado producto. Convivimos con más de 300.000 sustancias y solo unas pocas han sido testadas bajo autenticas condiciones científicas.

La falta de una preparación académica (atribuida en primera instancia a las deficiencias en materia de medicina ambiental  en el currículo de la carrera de medicina) nos hace mantener un sesgo médico y asistencial enfocado directamente al establecimiento de terapias que en muchas ocasiones son desalentadoras cuando no influenciadas por determinados territorios profesionales y corporativos capaces de influir, no solo en la estrategia terapéutica, sino en la negación de las alternativas. Dicha negación esta en la base de la inacción y en la perseverancia de los falsos criterios.

Muchos estudios e investigaciones (tantas como reseñas bibliograficas hay) son la muestra evidente de lo que digo. Sin embargo es deprimente contemplar cómo los resultados de esas investigaciones no se traducen ni en prevención, ni en un mejor abordaje social, terapéutico, político y administrativo. La prevención o el juicio preventivo apenas tiene crédito y, desde luego, menos aún, en el terreno político.

Los médicos tenemos muy presente en materia  de salud  que parte de su naturaleza es que la manera en que actuemos hoy define el futuro de la misma.

Las crisis, las que sean, no pueden abocarnos al desaliento que se trasforma en un  “dejar todo para mañana” que es lo mismo que decir que a la improvisación. Gran parte del estamento médico –por no decir todo- tiene claro que el mantenimiento de la salud pasa necesariamente por la adscripción  de estilos de vida sanos  en los que hay que insistir por encima, muchas veces, de otras consideraciones. En este sentido el ejercicio físico, la dieta equilibrada, el mantenimiento de un  peso adecuado y la restricción total del tabaco y máxima en el alcohol, son piezas clave. Pero tampoco debemos olvidar la incidencia que sobre la misma tiene el contexto laboral, el medio ambiente, el tráfico, las drogas  y la exclusión social.

Dichas medidas son de alta rentabilidad en materia de salud pero su falta de espectacularidad no les provee del prestigio de otras actuaciones  que conllevan mayor parafernalia técnica y que exigen mayores desembolsos económicos en una sociedad  acostumbrada a los destellos técnicos y a la creencia  de que irrumpirá algún tipo de fuerza que cambiará radicalmente el curso de la historia médica, y por tanto el propio futuro saludable.  Si realizáramos, como se ha hecho ya,  un análisis somero del estado actual de nuestra población en cuanto a la adquisición de estilos de vida saludable tendríamos que concluir que es un análisis de las oportunidades pérdidas. En el mismo se cruzan las aspiraciones de muchos médicos y del total de  ciudadanos al confiar y entender que la política sanitaria y las acciones que sobre los ciudadanos recaen deberían responder a algún tipo de esquema previo de valores cuya esencia primera debería ser autónoma  respecto de determinados intereses.

Siendo el ejercicio de la medicina  -siempre- una tarea humana unida  a las circunstancias que rodean la práctica clínica, debería, no obstante, estar lo más alejada posible de  externalidades  ajenas a la misma. Y es por ello que defendemos el carácter radical y aséptico que la misma debería tener en sus planteamientos terapéuticos y preventivos. Ésta radicalidad nos obliga a no encontrar más certezas que las presentes en la propia actividad  alejándonos de planteamientos temporales que  en demasía pudiesen influir en ella.

Un futuro saludable no pasa solo por la incorporación ciega y constante de nuevas tecnologías sino también por la adopción de medidas de gestión,  prevención y control de riesgos sobre todo en materia nutricional, en la ubicua toxicidad ambiental -que ya alcanza al aire que respiramos, al agua que bebemos, a nuestros hogares, a nuestro entorno laboral, a nuestras ciudades y a nuestros mares- y en la creación de un  paradigma asistencial basado en la salud y no en la enfermedad.

Nadie tiene la respuesta exacta ni la verdad absoluta en sus argumentaciones pero recuperar la salud no es tanto una cuestión de pócimas, caras tecnologías  o tratamientos complejos, como de cuestiones relacionadas con el cuidado integral del cuerpo, su desintoxicación, el respirar aire limpio, beber agua de calidad e ingerir la comida natural adecuada además de combinar la actividad física con la psicoestimulacion personal y social.

Algunos nos preguntamos si  existe algún tratamiento que cure realmente alguna enfermedad  a sabiendas de que las enfermedades degenerativas están incidiendo en gente cada día más joven, que la infertilidad se encuentra en uno de cada seis sujetos en edad fértil, que los eventos cardíacos y la epidemia de obesidad  son imparables, que en los últimos cinco años se han triplicado los casos de diabetes tipo 2 y que se esperan 333 millones de los mismos en pocos años, que determinados cánceres van en aumento en todas las edades y países industrializados, que los avances farmacológicos en determinadas áreas están estancados desde hace décadas y que muchos de los fármacos que se recetan o bien no sirven  o no son tan inocuos como se pretende hacer ver. Y que además, 25 millones de europeos sufren enfermedades raras, que la utilización de infinidad de aditivos alimentarios es igual de alarmante que la de pesticidas y plaguicidas químicos, que se ha modificado la ecología del medioambiente de forma increíble, que  hay estudios serios sobre la influencia en la salud de las ondas electromagnéticas de baja frecuencia  y que determinados síndromes como el de la Intolerancia Química Múltiple, el de Fatiga Crónica, la hipersensibilidad electromagnética y la fibromialgia podrían ser la expresión de la intoxicación colectiva que ya se hace sentir de forma epidémica.

En España  mueren cada año  en los hospitales -datos del Instituto Nacional de Estadística- cerca de 400.000 personas. De ellas, 100.000 mientras son tratadas de cáncer, lo que significa que  ante las optimistas explicaciones de quienes afirman  que entre el 50 y el 70 % de los enfermos de cáncer se curan, cabe interponer -ya seria hora- una nueva forma de afrontar el problema de forma multidisciplinar. Y esto pasa por abordar de una vez aspectos relacionados con la nutrición, la insana alimentación y el medio ambiente y la carga tóxica que soportamos, entre otros aspectos.

Por dichos motivos la AAEIAA quiere destacar cuales son sus fines y objetivos.

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Fines de la Asociación:

1.    Agrupar a todos los médicos y  profesionales sanitarios sin distinción, así como a todos los  interesados en el conocimiento científico y el manejo de las enfermedades ocasionadas por el consumo de alimentos y elementos ambientales considerados perniciosos posibles para la salud.

2.    Facilitar el intercambio de información científica y educativa, necesaria para prevenir, diagnosticar y recuperar la salud de las personas que puedan estar afectadas por intolerancia alimentaria y por elementos y productos de origen ambiental.

3.    Establecer directrices y divulgarlas para poder ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

Y es tarea de todos, de muchos, no solo de médicos y farmacéuticos. No sólo de políticos e industrias. No solo de pacientes y sus padecimientos.

La tarea que debemos contemplar debe armonizar los esfuerzos de un amplio abanico de instituciones académicas, políticas, profesionales, pacientes, investigadores, docentes, agricultores, industriales y comerciantes. Solo así será posible contemplar una realidad que posibilite la desaparición de este tipo de patologías. Una utopía, ya les comentaba. ¿Cómo conseguirlo?

– El COMA y el COFA convirtiéndose en abanderados de la lucha. Elaborando estrategias de actuación que posibiliten el intercambio de información entre profesionales de distintos ámbitos de actuación; estableciendo ¿porqué no? academias y másteres conducentes a la capacitación de sus profesionales en materia medioambiental (academia de medicina y farmacología ambiental o master en salud ambiental). También, facilitando el intercambio de experiencias no solo médicas, sino confluyendo con el resto de entidades, instituciones y asociaciones de pacientes etc.etc. Nuestros colegios deben ser una puerta abierta al debate, a la  crítica, a la información y a la formación. Y no solo para médicos y Farmacéuticos sino para la ciudadania en general.  Hay que abrir las puertas de par en par y dejar confluir en su seno a ciudadanos e instituciones  de toda índole.

– Los centros docentes y académicos (a todos los niveles) interponiendo como materia  transversal el conocimiento de todos aquellos factores ambientales que inciden en la salud de los individuos. Y con su alta capacidad para elaborar estrategias de intervención académica, tanto teórica como practica, en la realización de eventos que formalicen, via intrainstitucional, el fomento del intercambio, del estudio y de la investigación de estos temas. En el CIPFP Canastell (Representado hoy aquí por su director D. Carlos Navas) tenemos suerte: contamos con un ciclo superior de Salud ambiental y ya hemos entendido que debemos capacitar a nuestros técnicos no solo en aquellas materias y contenidos que van a ser la herramienta fundamental de su  profesión, sino que, además, enfocamos el currículo hacia esos aspectos más propedéuticos y preventivos de carácter medioambiental. La sociedad lo demanda. El ámbito laboral también.

– Las instituciones y cargos políticos (Concejal de Medio Ambiente D. Francisco Javier Cerdá Orts) : desde la municipalidad  fomentando la implementación  de acciones políticas y sociales de estirpe medioambiental; ofreciendo actividades relacionadas con la formación e información a la ciudadania en general, y a los afectados en concreto, y elaborando y legislando estrategias de prevención de riesgos medioambientales basados en el principio de precaución. El municipio, por ser   lo más cercano al ciudadano,  debe de ser la puerta de entrada de ofertas y demandas en estas materias. En ese sentido somos conscientes de la gran labor que desarrolla el Ayto. De San Vicente: pionero en la interposición de medidas tendentes a la proteccion medioambiental y de fomento –a través de numerosas actividades-  de la misma. Doy fe de su patrocinio, de su participación y de su apoyo –cuando no convertido en autentico promotor- de las innumerables actividades que desarrolla  -a veces conjuntamente con el Canastell- en dichas materias. Tomen nota el resto.

– Los colectivos agrarios (Unio de Llauradors i Ramaders en este caso representados  por D. Ernest Blasco; secretario comarcal de la misma) potenciando   la cultura de la información, de la salud y de la prevención en materia nutricional trasladando este enfoque a los cultivos exentos de pesticidas y trasgénicos que todavía no han demostrado (no hay un solo estudio efectuados en humanos) su inocuidad o a la utilización de aquellos que no hayan demostrado riesgo alguno, o a la alternativa ecológica que seria lo mas deseable.

– A los investigadores en determinadas materias (infertilidad por ejemplo): que abran sus puertas a la innovación, a la información y a la participación investigadora. Comprometiéndose también con la recirculación temprana de la información derivada de sus experiencias e investigaciones no solo en ámbitos de publicación científica y académica sino también en todos aquellos terrenos que de forma científica y razonada y sepan interponerlos sin dilación para el manejo de los pacientes, y para servir de información a la población en general. El Dr. Fernando Araico es una prueba evidente de lo que digo. Agradezco desde aquí su deferencia a los alumnos de Salud ambiental en su trabajo sobre infertilidad.

– A los cargos representativos y de gran  trascendencia social (Bellea del Foc): Participando y dando su apoyo, Como es el caso de la Sra. Dña. Raquel Sánchez Martín, en representación de las que mas incidencia presentan  en relación a muchas de las patologías descritas: las mujeres.

– El estamento médico y sanitario elaborando estrategias y alternativas terapéuticas consensuadas; criterios diagnósticos, de evaluación y de reconocimiento adaptados a las diferentes patologías y/o colaborando en la mejora de los ya existentes y creando ámbitos de participación e intervención con el apoyo de determinadas  asociaciones con especial énfasis en las asociaciones de pacientes, en la universidad, en las facultades de medicina y en el colegio de médicos, de  farmacéuticos y de  enfermería. Y por fin creando las condiciones adecuadas para el establecimiento de una sólida formación en aquellas materias medioambientales que tienen relación con el padecimiento de determinadas patologías.

– La industria y el comercio: adaptando sus productos a un creciente mercado ecológico; elaborando y ofertando productos carentes de determinados elementos y sustancias que son origen y causa de determinados trastornos como la celiaquía, la intolerancia o la alergia a la leche,  y a  aditivos que han demostrado tener influencia en determinadas patologías. Gracias D. Vicente Bordera (Presidente de la Asociación Bioalacant) por ser una prueba de lo que manifiesto.

– Las asociaciones de pacientes: demandando actuaciones, implementando actos que conlleven la participación de profesionales y pacientes conjuntamente; interviniendo en la toma de decisiones; alejándose de supuestos incompletos y terapéuticas infundadas; participando en la interposición de nuevas estrategias terapéuticas; informando desde la evidencia científica a sus asociados. Me consta y se lo agradezco pues así actúa Dña.  Victoria Molina Jaldo (Presidenta de la Asociación de Fibromialgia y astenia  Crónica  de San Vicente) (AFACS) a la cual agradezco su asistencia.

–    Pero antes de ceder la palabra a cada uno de los presentes en esta mesa, y atendiendo al principio de que el movimiento se demuestra andando, debo presentarles a ustedes a la Sra. Dña. Maria Jose Moya: ella es para nosotros una especie de musa y hada madrina porque representa el paradigma, el ejemplo mas vivo, de cuales son los objetivos que queremos conseguir. Ella, y todas las que padecen una enfermedad de origen ambiental,  es una de las razones de nuestra existencia como asociación. Es una afectada severa  de Sensibilidad Química Múltiple, y autora del famoso Blog Mi estrella de Mar; aparte de  colaborar en múltiples medios de comunicación y ser autora de numerosas publicaciones en torno a dicho síndrome.

Adrián Martínez

A continuación, os linkeamos los vídeos para que podáis ver la presentación del evento íntegra.

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